Familia

Desde la Piel Hacia Adentro a 3/4 Del Camino. La Identidad.

Escrito por Raúl hace unos años: Hoy 13 de Diciembre del 2016 a la 1:34 a.m., un día dedicado a Santa Lucia, en un día después de la celebración o conmemoración por las apariciones de la Virgen de Guadalupe;  A esta fecha que me sorprende con el nacimiento de una Guadalupana, mi tercer nieto y mi segunda nieta Camila, pienso y reflexiono sobre 55 años de vida en el umbral de la noche a tres cuarto (3/4) de mi camino.

Creo que el hombre es sujeto y objeto de su ser y que dicha identidad construida desde su interior, permite a todo humano tener una esencia, una impronta, un sello que es muy diferente en cada persona producto de sus creencias interpuestas de valores, costumbres, conocimientos e intenciones – Ya que luego toda esa inteligencia emocional e intelectual siempre será reflejada en el exterior a través de palabras y acciones, a lo largo de la vida de acuerdo a circunstancias determinadas o intempestivas, o sea que puede ser de forma calculada o sorpresiva.

Es así que hoy quiero escribir de mi sello personal, de mi impronta, de mi esencia, desde mi identidad – Desde lo que soy, desde mi ser: Yo soy una construcción social – Un hombre llamado Raúl Edward Arosemena Iglesia, panameño y con un número de cédula o pasaporte único – En definitiva, no hay otra persona como yo – Este Yo que incomoda de manera seria cuando ejerce su roles de católico, esposo, padre, abuelo, hijo, tío, sobrino, hermano de la carne y de la fe; O bien como jefe, empleado privado, funcionario público, profesional del derecho, administrador, comerciante, estudiante o en todo caso, como acompañante en las vidas de mis amigos y conocidos, hoy me impone descifrar un crucigrama desde mi piel hacia adentro sin importar lo que suceda en el exterior de mi vida  – Siento que no hacer dicha reflexión sería un escollo para ser feliz a un cuarto (¼) del camino que me falta por recorrer, que bien podría ser de un minuto, días o años.

Desde mi fe veo lo que dice o hace Jesucristo: Yo soy el que soy – Yo soy lo que soy, por ello se molesta su madre, su familia, sus amigos, apósteles y autoridades e incluso la gente que le rodeaba o le acompañaba. Miren que esto sucedió con el santo de los santos, entonces que será de mí que soy un pecador que no soy digno de desatarle la sandalia. ¿Qué, me tendrán que cortar la cabeza?

Todas esas críticas, ataques, maltrato emocional o físico a Jesús no le impedía que estuviera sereno, que se sintiera pleno, en paz o en definitiva feliz y era porque hacia lo que tenía que hacer, como se lo dijo a María – No ves que tengo cosas que hacer, estoy haciendo la voluntad de mi padre – O lo que le dijo a Herodes el poderoso – No tendrías poder sobre mí, si mi padre no te lo hubiera dado desde lo alto. O a Pedro que le dijo – Me negarás tres veces antes que cante el gallo. – O bien en el caso – Como cuando actúo en el templo, largando – echando o arrebatándose – rompiendo los objetos de los mercaderes que deshonraron el templo.

Al final todos abandonaron a Jesús a su suerte –  Menos María su madre que solo lo podía acompañar en su sufrimiento – Ella supo en su interior que su hijo se alegraba de dicho dolor, porque él en su libertad de hombre se entregaba para la salvación del mundo – Un Jesucristo totalmente complicado para su tiempo, contradictorio y creador de caos social, político y religioso, todo por esas ideas, valores, principios y fe que se reflejaban en sus palabras y acciones. – A él en el sentido general no lo detuvo lo que pensaban los demás aunque por ello sufría dolores de pecho, aun sabiendo de antemano que casi  todos se irán en  contra de su sello personal, de su identidad, hasta llegar a desaparecerlo del mapa.

Ese hombre diferente de los demás – Porque antes, ahora y siempre la sociedad no soporta a los diferentes (los llamados socialmente en este tiempo moderno – Nerd).

Ahora bien, la pregunta de Oro… ¿Quién soy Yo? – Con sus interrogantes ¿En que creo realmente? o ¿A que le apuesto en mi vida?… al final ¿Hoy cuál es mi esencia?:

Creo que soy un pecador adictivo y que me salva creer lo que dice el padre nuestro, el credo y la virgen María.

Creo que la única forma de llegar a la santidad y al cielo, si así me lo concede el señor, es el de intentar de vivir los mandamientos y el sermón de la montaña sin desmayar.

Creo que los afectos no ayudan a nadie y solo destruye a las personas que participan en ese círculo de mentira, porque es un actuar sin discernir en base de lo que primero se ve a lo externo. Esta visión borrosa lo que victimiza y no deja a nadie entrar en la verdad.

Creo en el amor como la convicción más sublime del hombre y Dios lo más sublime del amor manifestado en Cristo Jesús. Ya que el amor es fuerte, valiente y no se nutre de los afectos sino de la verdad – El amor, como se define el bien dar, este milagro sale desde adentro de uno y está por encima de lo que te acontece en el exterior.

Creo en la cultura, el trabajo y la educación que hace libre al hombre de su ignorancia; Estas tres fuentes permiten que surja toda la creatividad o por relación los talentos humanos.

Creo que al hombre nunca se le debe maltratar física, ni emocionalmente porque este acto destruye los cimientos de su dignidad.

Creo en el matrimonio y la familia unida en el amor, en medio del sufrimiento y alegrías.

Creo que los hijos deben independizarse y encontrar su camino cuando estén listos, cuándo no respeten u honren a sus padres – Cuando no acompañen en los quehaceres  en casa o bien que no acaten las reglas de la casa paterna.

Creo firmemente en vivir mi vida sin soledad y acompañando a los demás en su recorrido y dejándoles una palabra o testimonio de vida – Porque aunque no me la pidan lo haré siempre hasta el último respiro.

Creo que si me dices algo, me involucras en un tema, me das la libertad de actuar de acuerdo a mi sello personal. Y que si no quieren la participación mía con esta identidad – Que no me involucren – El que no sabe no sufre y no puede participar en acciones de los demás.

Creo que soy la autoridad de mi casa, negocio y de mi vida, ya que proveo de lo necesario a mi familia, mi negocio mi vida. Por ello no acepto o aceptare que a mí se dirijan con gritos, desganos, desprecio, mentiras, enojos, juicios, o bien  asumiendo que tengo algo personal contra alguien, sin que me hablen bonito, que me enfrenten sin mediar, desvalorándome, haciendo comparaciones – Por ello como autoridad daré la paga con un doble más de los que yo reciba  – Y el que no le guste que se independice y los menores que se lo aguanten – El que vive conmigo tiene derechos y obligaciones –  Yo como padre  y autoridad tengo el doble de obligaciones y de derechos, claro a excepción de mi esposa que tiene la misma paga que yo.

Esta es mi resolución… Seré lo que soy en mi vida, en mi negocio y en mi familia, porque soy lo que soy, y está en mí y no depende de mí, porque es mi sello personal que me hace feliz. – Ahora que conozco lo que me hace feliz no pretendo de ninguna manera cambiar aunque me cueste la vida, dinero, tristezas, criticas, ataques físicos y personales – Parece que mi gran error es ser muy diferente a los demás – Pues eso de que el diferente es un error social es una mentira, que no me lo voy a creer más; Esa idea en mi mente casi destruye mi vida, todo por querer cambiar para dar la talla a los demás.

Cuésteme lo que me cueste mantener mi identidad, mi esencia, mi impronta en la vida lo haré, porque mi sello personal me hace sentir vivo y realizado, porque soy el que soy, el único por gracia de Dios y pienso que lo he de defender por encima de todo pensamiento humano.

Hay Dios mío que libertad y que serenidad, aunque con mucho sufrimiento porque sé que no me aceptan o no se enamoran de mis diferencias. – Por todo lo resumo en que me hago violencia con la oración y me insto a alegrarme por sufrir a fin de ser libre con la forma, modo, tiempo y lugar en que lo expreso en mi vida.

No más esclavitud y no más miedos, no más afectos a las cebollas de Egipto que me hicieron llorar, que me hicieron sufrir por falta de libertad y esperanza – Este sufrimiento de muerte que no me permitía conocer mi identidad – No podía tener una mirada al cielo con fe, esperanza y con ganas de vivir – En definitiva Dios me ha despertado de este sueño que no me hacía estar en la verdad – La ilusión de mentira en la expectativa de un hombre sin identidad.

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